Junio 2005                                      Volume I     
 

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artículos de la Primera Edición

1ra Edición

 

Ciencia Ambiental

Reflexiones sobre el uso del concepto de Desarrollo Sustentable en la Educación Ambiental

                                      Dr. Ángel Ríos González, UIPR-Ponce

Tierra, devuélveme tus dones puros,
las torres de silencio que subieron
de la solemnidad de sus raíces:
quiero volver a ser lo que no he sido,
aprender a volver desde tan hondo
que entre todas las cosas naturales
pueda vivir o no vivir: no importa
ser una piedra más, la piedra oscura,
la piedra pura que se lleva el río.

 "Oh Tierra, espérame",

Memorial de Isla Negra de Pablo Neruda, 1964

 

Introducción

           La idea de Desarrollo Sustentable apareció por primera vez en la década de los setenta en foros internacionales sobre el ambiente[1] donde se hablaba de la necesidad de un nuevo modelo de entender la relación entre el desarrollo, el crecimiento económico y el uso de los recursos naturales y la conservación.

 Durante los últimos 30 años este concepto se ha integrado cada vez más en la gestión gubernamental, comunitaria y en el campo de las Ciencias Ambientales. Los estudios sobre currículo ambiental, por ejemplo el de Tello (1996) para la Organización de Estados Americanos sobre Educación Ambiental en Países Iberoamericanos revelan  una tendencia hacia un aumento en la consideración de elementos socioculturales y de interacción social, económica y política que amplían sustancialmente el concepto inicial de las ciencias ambientales. Un comportamiento similar se observa en la gestión gubernamental ambiental donde la atención, que antes de los 80, estaba centrada principalmente en soluciones tecnológicas ahora se centra en procesos y fenómenos de carácter más amplio y multidimensional, tales como la participación, el co-manejo y tecnologías no mecánicas los sistemas de reciclaje y la restauración de ecosistemas.

 

Por lo tanto, es necesario entender el concepto de desarrollo sustentable e integrarlo en procesos de adiestramiento, desarrollo de currículo y gestión en todos los niveles de los sistemas educativos, administración central, superintendencias y escuelas. El concepto de desarrollo sustentable puede servir como el marco en el cual se formule un programa de educación ambiental formal. Esto a veces requiere romper estructuras tradicionales y entender el estudio del ambiente como una materia de naturaleza interdisciplinaria y como ciencia, una aplicada.

 

 

 

¿Qué es Desarrollo Sustentable?

 

En su sentido más amplio el concepto de desarrollo sustentable es una articulación evolutiva de varias preocupaciones tanto sociales, culturales y económicas como ambientales, que convencionalmente habían sido tratadas, especialmente en la Academia, como elementos independientes en las formas predominantes de análisis. Los favorecedores del concepto de sustentabilidad en los sistemas lo han definido desde varias perspectivas: desde las que enfatizan los límites naturales (Pearce 1988), aquellas que enfatizan las condiciones del sistema social y los factores estructurales (Barbier 1987, Simon 1989) y otras como Redclift (1987) que se enfocan en el significado de las estructuras predominantes del sistema económico internacional como un determinante.

 

Algunos intentos por describir los elementos de la sustentabilidad han señalado la importancia que tiene el contexto y las variables espaciales y temporales del sistema objeto de estudio, lo que conlleva la necesidad de reevaluar modelos importados que se aplican directamente a realidades físicas y temporales distintas (Brown 1987 y Dovers 1990) 

 

La idea de que el desarrollo debe ser sustentable implica el reconocer que los recursos naturales por su naturaleza son limitados y por lo tanto imponen un límite en las actividades socioeconómicas. Por consiguiente, el concepto se extiende ideológicamente a las relaciones culturales y sociales en los procesos de desarrollo. Puede ser definido como un proceso de cambio que responde a las metas universales de cambio social apropiado, saludable y que puede ser mantenido indefinidamente sin degradar irreversiblemente la capacidad productiva de la naturaleza y su habilidad para mantener la población de un lugar.[2] Entonces uno de los principales elementos del paradigma es la igualdad intergeneracional. El trabajo y educación hacia lograr esta igualdad requiere la reestructuración de las instituciones y el rediseño de los mecanismos por los que la sociedad se apropia de la naturaleza.

 

La idea de que el desarrollo pueda ser sustentable ha sido descrita por algunos como una aparente contradicción (Redclift 1987, Pearce 1988, Simon 1989, Shearman 1990).  Los modelos desarrollistas de la época industrial presentan el desarrollo como un resultado lógico del crecimiento económico. ¿Cómo puede entonces haber desarrollo si no se cuenta con una fuente inagotable de recursos y se maximiza su uso para acelerar el crecimiento económico? Esta percepción producto de los paradigmas predominantes durante los últimos dos siglos de desarrollo industrial, aparece como uno de los principales elementos de análisis en la educación ambiental, el conflicto económico-ecológico que integra en la ecuación la necesidad de valorar los servicios que la naturaleza ofrece y ponerlos en balanza contra los beneficios que ofrece en crecimiento económico.

 

Entonces como marco educativo, el desarrollo sustentable señala la necesidad de entender y analizar la naturaleza conflictiva y paradójica del discurso desarrollista sobre la necesidad del progreso como única forma de mejorar la calidad de vida. Por lo tanto, se tienen que identificar y analizar las relaciones entre las formas de producción y consumo y los recursos y a través del proceso educativo redefinir y reformular valores sociales, actitudes y metas de desarrollo.

 

La educación ambiental dentro del marco del desarrollo sustentable  introduce la percepción del ambiente y la naturaleza como un almacén limitado (finito) de recursos. La sencilla idea de que hay unos límites impuestos por la naturaleza y de que debemos vivir dentro de esos límites debe formar parte de cualquier proyecto de educación.  En contraposición a esto, los modelos industrializantes de los procesos asumían que no existe límite a la asimilación de desperdicios por la naturaleza y que existen siempre disponibles e ilimitadas fuentes de energía. Dentro del nuevo paradigma, mitos como que la materia y la energía están siempre disponibles para los sistemas de producción deben ser reexaminados.

 

El concepto de desarrollo sustentable requiere además del estudio de los mecanismos de la naturaleza y el ambiente, la consideración de la igualdad y distribución del impacto,  la estructura y función de las instituciones y la revisión de las metas y objetivos del desarrollo en contextos específicos.

 

El principio de análisis de sustentabilidad

 

La idea de sustentabilidad fue inicialmente usada en los campos de la ecología y agricultura y se popularizó en la descripción de métodos sustentables de producción en el campo del manejo de recursos naturales.

 

Algunos de los fundamentos del paradigma de sustentabilidaddad son:

 

1.        La prioridad del desarrollo es satisfacer las necesidades básicas de todos lo humanos. Estas necesidades se describen más adecuadamente en referencia a contextos específicos biofísicos, locales y culturales.

 

2.         Un sistema que es sustentable provee mecanismos y controles efectivos para la distribución equitativa de los beneficios e impactos de los procesos.

 

3.         Las prácticas de desarrollo deben preservar el potencial productivo natural a largo plazo. La conservación y protección de los recursos vitales tiene que ser una prioridad del programa de desarrollo.

 

4.          Como regla general y a tono con el objetivo de mantener permanentemente o a largo plazo el potencial productivo, se percibe que los sistemas auto-dependientes son más sustentables que los que dependen de fuentes externas para la producción. 

 

La sustentabilidad del potencial productivo de la sociedad está entonces determinado por las formas de uso de sus recursos naturales. Introducir el concepto en la educación ambiental requiere la descripción y el análisis de los impactos del desarrollo, entendido como transformación social, en el ambiente. El análisis de este impacto puede estar enmarcado en varios aspectos y algunos que se consideran esenciales son:

 

1.         Para que un sistema pueda satisfacer las necesidades humanas tiene que tener una fuente constante de materias primas, alimento y energía que provienen de la naturaleza.

 

2.         La disponibilidad futura de estos recursos será en función de la intensidad del uso actual y las condiciones de acceso e intercambio de esos recursos.

 

3.          Los materiales y la energía se transforman en una cantidad igual de productos y residuos de los que tenemos que disponer. El beneficio social y económico de esas actividades productivas debe pesarse contra los impactos de los desperdicios generados y su disposición y el impacto de éstos en la calidad y cantidad de recursos vitales y productivos disponibles. Los límites naturales al desarrollo incluyen no sólo límites en los recursos naturales sino límites en la capacidad de asimilación de desperdicios.

 

4.         Los habitáculos naturales y las especies tienen un valor intrínseco que debe ser preservado.

 

En la búsqueda de la aplicación de la teoría de la sustentabilidad en la educación, planificación y administración pública, este nuevo paradigma nos presenta la necesidad de introducir indicadores de sustentabilidad. De la misma manera que, particularmente durante el pasado siglo hemos usado y enfatizado hasta la saciedad indicadores económicos del desarrollo, es conveniente balancear ese énfasis describiendo y analizando indicadores de sustentabilidad y de la salud ambiental. Kuik y Verbruggen  (1991) lo han discutido desde la década de los noventa y más recientemente el Concilio Nacional de Investigación de los Estados Unidos (2000), instituto creado por Academia Nacional de las Ciencias de los Estados Unidos lo está haciendo en un contexto más ecológico. Este último estudio recomienda indicadores para describir el estatus de los ecosistemas tomando en cuenta su capacidad de producir bienes y servicios y los llama indicadores de “Capital ecológico”, como por ejemplo: diversidad total de las especies, diversidad de especies nativas, salud de los suelos reflejado en la acumulación de materia orgánica y lavado de nutrientes en la escorrentía. 

 

Barbier (1987) sin embargo ya había apuntado la dificultad de medir muchos factores que caracterizan el desarrollo que podría ser sustentable. Esto debido a la naturaleza compleja y dinámica de las condiciones sociales, económicas y ecológicas.

 

Entonces, es necesario para una educación ambiental efectiva que integre el paradigma de desarrollo sustentable integrar los tres sistemas: el biológico, el económico y el social, y describir interacciones entre ellos.  Barbier ha localizado el desarrollo sustentable en la intersección de estos tres sistemas representados en la siguiente figura.

 

FIGURA 1 LA POSICIÓN DEL DESARROLLO SUSTENTABLE ENTRE OTROS PARADIGMAS

 

 

Barbier (1987:104)

 

La principal diferencia marcada por Barbier en este diagrama es su inclusión del Sistema biofísico que incluye la preservación de la diversidad genética, salud ecológica y valores biológicos.

 

De esta figura surgen otras dimensiones en las que tiene que actuar la educación ambiental. Estos sistemas se enfrentan con metas y objetivos a veces conflictivos, por lo que surge la necesidad de la negociación y de desarrollar los mecanismos para que esta confrontación se pueda dar de una manera efectiva.

Un principio que debe estar siempre presente en la educación ambiental para la sustentabilidad es que la negociación debe garantizar la participación de todos los sectores de la sociedad y tiene que integrar sectores locales, comunidades.

 

 

El papel de la educación ambiental

La educación ambiental debe jugar un papel importante como catalizador del desarrollo hacia la sustentabilidad, desarrollando valores que promuevan la conservación y el sabio uso de recursos naturales a la vez que se construye una sociedad donde la distribución de estos recursos y el impacto de las actividades productivas sea más equitativa. Para caminar hacia esa dirección es necesario educar sobre la necesidad de la reevaluación constante de metas y objetivos del desarrollo como proceso integral.

 

El uso de este paradigma en la educación no significa dejar a un lado los conocimientos técnicos que aportan en esa misma dirección y que proveen herramientas para hacer más eficiente el uso de recursos y reduciendo la contaminación. Sin embargo, no se puede perder de perspectiva que no será la tecnología y/o soluciones tecnológicas las que resolverán los problemas de degradación ambiental que abundan en las sociedades modernas.

Teniendo esto en mente no podemos pensar en la educación ambiental como una actividad libre de valores basada en la racionalidad científica con función puramente instrumental. Esta se acerca más a una actividad que cumple la función de formar valores que puedan llevar a una reforma social.

 

En el sentido más amplio, la educación ambiental hacia la sustentabilidad es un proceso que tiene que insertarse en la red de relaciones sociales y biofísicas del contexto en el que ocurre.

 

Este acercamiento normativo a la educación ambiental envuelve el adiestramiento en la identificación de nuevas soluciones, y alternativas y mecanismos para identificar, predecir problemas en los procesos. Cuando la educación ambiental adopta este marco se convierte en una formación de enfoque más amplio, más complejo en término de los factores y relaciones envueltas y reafirma su función formadora.

 

Conclusión

 

En este trabajo he tratado de establecer los principios de la integración del paradigma de Desarrollo Sustentable en la educación. Se establece una base teórica de la cual es necesario levantarse a formular un esquema que debe cubrir desde la educación primaria hasta la educación de las Ciencias Ambientales en el nivel universitario.

Este marco dirige aun más el estudio de las ciencias ambientales hacia una perspectiva multidisciplinaria y nos recuerda que como ciencias aplicadas su educación debe estar dirigida hacia la solución de problemas que son de naturaleza social.

 

 

          Referencias

 

1. Barbier, Edward, 1987. The Cocept of Sustainable Economic Development. Environmental Conservation. 14(2) :101-110

 

 

     2.  Brown,B., M. Hanson, D. Liverman, and R. Merideth, 1987. Global Sustainability: Toward Definition. Environmental Management 11(6):713-719.

 

3.      Concilio Nacional de Investigación de los Estados Unidos, 2000. Ecological Indicators for the Nation. National Academy Press.

 

4.      Dovers, Stephen, 1990. Sustainability in Context: An Australian Perspective. Environmental Management 14(3):297-305

 

5.       Kuik, O., y Harmmen Verbruggen, 1991.  In Search of Indicators of Sustainable Development.  Klurwer Academic Publishers, Dordrecht.

 

6.      Pearce, David, 1988. Economics, Equity and Sustainable Development. Futures, 20 (6) : 595-602

 

7.      Redclift, Michael, 1987. Sustainable Development: Exploring the Contradictions. Methuen, London

 

8.      Shearman, Richard, 1990. "The Meaning and Ethics of Sustainability." Environmental Management 14(1):1-8

 

9.      Simon, David, 1989. Sustainable Development: Theoretical Construct or Attainable Goal?. Environmental Conservation 16(1):41-48

 

10.  Tello, Blanca y Alberto, Pardo, 1996. Presencia de la Educación Ambiental en el nivel medio de enseñanza de los países iberoamericanos. Revista Iberoamericana de Educación: Número 11- Educación Ambiental Teoría y Práctica. Organización de Estados Americanos


[1] Conferencia de Estocolmo de las Naciones Unidas 1972

[2] En esta discusión me refiero al desarrollo desde una perspectiva antropocéntrica y asumo que se debe reducir al mínimo el conflicto entre una visión no-antropocéntrica del desarrollo.


RÍOS GONZÁLEZ, ÁNGEL M.  amrios@ponce.inter.edu
Catedrático Asociado de Ciencias Ambientales.
B.S., M.S., Universidad de Puerto Rico. Ph.D. State University of New York.

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