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Marcado de Nasas

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Las boyas
utilizadas para marcar nasas o cajones deberán estar debidamente identificadas.
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Se prohíbe
la leva de nasas o cajones sin permiso del dueño excepto por oficiales
autorizados.
Existe
reglamentación para algunas especies pelágicas, que son capturadas
principalmente por los pescadores recreativos. Estas especies migratorias han
declinado dramáticamente. El marlin azul, Makaira nigrican, tiene un
tamaño mínimo de 99 pulgadas.

En el caso del marlin blanco Tetrapturus albino, el tamaño mínimo
es de 66 pulgadas y para el pez vela Istiophorus albicans es de 62
pulgadas. Si la embarcación de pesca una de estas especies y no posee el tamaño
mínimo, no se puede abordar y el pez tiene que ser liberado vivo o muerto.
Tradicionalmente, estudios sobre la
reglamentación de pesca, contemplan principalmente la biología de las
poblaciones de peces y mecanismos que fomentan la eficiencia pesquera, con alto
rendimiento y bajo costo. Sin embargo, hoy es preciso estudiar problemas más
amplios, relacionados, en particular a los efectos de la pesca en el medio
ambiente. Esto incluye posibles perturbaciones a la fauna del fondo marino
ocasionadas por la pesca de arrastre, la captura incidental de mamíferos marinos
y aves de mar, con el uso de palangres y la contaminación debida a la pérdida o
el abandono de artes de pesca. A este respecto, el marcar los equipos para
identificar a su propietario podría desalentar el abandono deliberado de las
redes. En términos generales, un objetivo importante de las investigaciones
actuales debe ir dirigida a desarrollar métodos de pesca que sean lo más
inofensivos posibles para el medio ambiente.
Problemas y Soluciones
Las nuevas reglamentaciones en el diseño de los artes de pesca permiten que los
peces pequeños puedan escapar más fácilmente. Un dispositivo para excluir
tortugas, representa un ejemplo positivo de cómo es posible modificar las artes
de pesca con el fin de evitar la captura incidental de especies no deseadas. Sin
embargo, resulta difícil convencer a los pescadores de que adopten métodos de
pesca más selectivos. Se estima que la pesca incidental o involuntaria de las
grandes flotas pesqueras que explotan los mayores caladeros internacionales es
del orden de 25% de las capturas que realizan. Se incluyen no sólo peces, sino
también aves marinas, mamíferos marinos y tortugas. Por lo que respecta a los
mamíferos marinos, se calculó que el cerco atunero utilizado en el Pacífico
provocó la muerte accidental de 400,000 delfines, con lo cual la población de
delfines voladores se redujo en 80% y la de delfín moteado en 50%.
Para lograr los beneficios en la pesquería a
largo plazo se necesitan iniciativas de capacitación eficaces, así como
incentivos adecuados. En el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la
FAO se establecen los principios más importantes al respecto. Es preciso que se
adopten con urgencia medidas destinadas a promover su aplicación efectiva.
Otro problema reside en la mortalidad de los
peces que, sin ser capturados por los pescadores, de todos modos mueren a causa
de los artes de pesca. Los que escapan a través de las mallas pueden haber
sufrido daños fatales y los equipos de pesca perdidos (especialmente redes de
enmalle) siguen capturando peces durante algún tiempo. No se sabe con certeza
cuál es la magnitud de esta mortalidad, de modo que se necesitan más
investigaciones para poder mitigar el problema.
El control de las actividades pesqueras en el
mar es difícil, pero la nueva tecnología puede facilitarlo, por ejemplo mediante
la vigilancia desde satélites de los buques pesqueros. Es posible esperar que el
futuro desarrollo de los métodos de seguimiento, control y vigilancia ayude a
los gobiernos a regular con mayor eficacia la actividad pesquera.
La conclusión a que se llega es que,
probablemente, el mejoramiento de los métodos de pesca, sumado al incremento
demográfico, el aumento de la capacidad industrial y del número de buques
pesqueros, probablemente hará que la explotación de la mayor parte de las
poblaciones de peces continúe siendo excesiva.

La implementación de los nuevos reglamentos con miras a preservar el recurso
pesquero es una necesidad. Para lograr esto se requiere la participación de la
comunidad a nivel regional e internacional. Las decisiones que se tomen deben
estar basadas en buscar el consenso entre los usuarios que están en conflicto.
Crítico para el éxito de este esfuerzo, es la participación de un grupo
compuesto por representantes de la comunidad, científicos y del gobierno.
Debe ser un esfuerzo multidisciplinario, con representación política,
económica y social, que no debe responder sólo a las demandas alimenticias y
comerciales sino a la conservación del recurso marino para el uso y disfrute de
las futuras generaciones.
Muchas gracias a
Graciela García-Moliner del Consejo y Manejo de Pesca del Caribe (Caribbean
Fishery Management Council, CFMC)
Fotos:
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